Toulouse/París.- El asesino confeso de Toulouse murió ayer de un disparo en la cabeza durante el asalto policial a la vivienda donde se atrincheró durante más de 32 horas, en las que el joven islamista radical asumió sus siete crímenes y solo lamentó no haber tenido tiempo de causar más víctimas.
El presunto terrorista, Mohamed Merah, francés de 23 años de origen argelino, dijo haber actuado en solitario, pero en nombre de Al Qaeda, al asesinar desde el pasado 11 de marzo a tres militares, tres niños judíos y al padre de dos de ellos en Toulouse y la vecina Montauban.
Un grupo denominado “El Ejército del Califato”, vinculado a Al Qaeda, reivindicó ayer los asesinatos en un comunicado difundido en páginas web utilizadas habitualmente por los grupos islamistas, informó Efe.
El asalto final, con toda Francia y buena parte del mundo pendiente del desenlace, se produjo por la mañana de ayer, coordinado por el ministro del Interior, Claude Guéant, quien indicó que se actuó en “legítima defensa” al abatir al joven de un tiro en la cabeza cuando saltó por el balcón disparando.