Cuando hablamos de educación vial generalmente pensamos en forma restringida, solo en el ámbito educativo escolar, de esta forma se piensa y se suele relacionar a la educación vial exclusivamente con los alumnos en edad escolar. En este artículo pretendo expandir el alcance de este concepto hacia otros “agentes educadores”, como usted, la familia, la ciudad misma, instituciones del sector privado, etc.
Es necesario destacar que la responsabilidad principal es del Estado, como eje principal del proceso de educación mediante la formación adecuada de los maestros y por medio de ellos la formación de los estudiantes, pero comprometiendo también a cada uno de los actores involucrados en la formación de hábitos, valores y criterios de prevención y promoción de la salud vial.
Al intentar abordar un fenómeno tan complejo como es el circulatorio, resultaría algo ficticio pensar que se puede lograr transformaciones operando desde un solo plano, momento, sector o disciplina, sino muy por el contrario, requiere de intervenciones múltiples y convergentes.
Entonces es necesario identificar niveles de actuación:
En el ámbito técnico se las conoce como las 3 columnas de la seguridad, donde podemos mencionar a: la ingeniería (en mejoras de caminos y vehículos), la educación (formal, no formal e informal) y el control y sanción (verificación de infracciones y juzgamiento administrativo, civil y penal adecuado). Pero también es indispensable identificar las oportunidades o momentos de actuación, para ello el Dr. William J. Haddon Jr., considerado el padre de la prevención de lesiones, propone que cualquier tipo de lesión puede descomponerse en tres fases temporales: previa, durante y después del hecho.
Si aplicamos este principio general a los hechos de tránsito y combinamos con las tres columnas básicas del fenómeno circulatorio, diremos que un hecho de transito es el resultado de una serie de acciones previas y posteriores que deben ser analizadas para lograr una conceptualización más precisa de las causas de producción del mismo y por ende de su solución.
Entonces concluimos que la educación se ubica en la fase previa a la ocurrencia de un hecho.
Considerando que la educación es primordial pero no suficiente, la Organización Mundial de la Salud (OMS) apunta a “la creación de alianzas entre actores claves de la Seguridad Vial”, agregando además que la seguridad vial es un problema multisectorial y de salud pública, donde todos los sectores deben asumir plenamente su responsabilidad y desplegar actividades. Estos sectores son: el público, el privado y el no gubernamental (de ONGs).
La educación vial es tarea de todos estos sectores, con distinto nivel de responsabilidad, debido a que el rol del Estado es indelegable, fundamental y estratégico, a tal punto que la OMS plantea la conformación de una agencia gubernamental líder que actúe como referencia o guía de todos los esfuerzos para la mejora de la seguridad vial.
La fusión de estos sectores se constituye en ejemplo del trabajo en el marco de la Responsabilidad Social Empresarial.
Pero aun así no es suficiente, pues el estudio del fenómeno circulatorio es complejo y multidimensional, por lo que debe ser realizado con el apoyo de varias disciplinas técnico científicas. Cada una de estas disciplinas particulares analiza la problemática desde su propio punto de vista, aplicando sus principios y metodología, formulando sus propias conclusiones e, incluso, si se da el caso, enunciando leyes generales correspondientes.
En síntesis, cada uno de estos enfoques aporta un conocimiento especializado sobre nuestra realidad, entre estas disciplinas tenemos: ingeniería de tránsito, ingeniería vial, arquitectura urbanística, ingeniería automotriz, accidentología, psicología, sociología, medicina, derecho, pedagogía, ciencias de la comunicación, etc.
Por tanto, vemos cómo la EDUCACIÓN está presente en todos los niveles de actuación, comprendida dentro del sector público e incluso el PRIVADO, y aportando sus conocimientos pedagógicos y didácticos como una disciplina convergente al análisis, tratamiento y transformación de las consecuencias negativas que deriven del fenómeno de la circulación.
“La educación vial es una competencia social ineludible”
El autor es docente UNIPOL.
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