Una nación, por su calidad de país conformado por los hijos de la misma tierra que los vio nacer, posee en calidad de símbolos una bandera y un escudo. Nuestro país los tiene desde que ha sido fundado como la República de Bolivia y han merecido siempre, por parte de todas las generaciones, amor y respeto como símbolos de la Patria.
Ha causado mucha extrañeza en la población el hecho de que con motivo del recuerdo doloroso del 138 aniversario de la pérdida de nuestro Litoral y como un homenaje a quienes lo defendieron y, además, como un aliento para todos los bolivianos que hemos decidido volver a las playas del Pacífico, se haya enarbolado una tela de color azul con inclusión pequeña y marginal de los símbolos nacionales, además de la bandera de quechuas y aymaras en lugar de las enseñas nacionales como son la bandera y el escudo.
Nadie, por poder que tenga, puede disponer el reemplazo o sustitución de nuestra enseña nacional, así como nadie desconoce que la llamada en aymara “wiphala” que caracteriza a aymaras y quechuas puedan utilizarla si así lo desean; pero la bandera nacional o tricolor nacional -rojo, amarillo y verde- es insustituible y debe ser sagrada para todos los hijos de nuestra Patria.
Ideologías extrañas y ajenas al espíritu y sentir de todos los bolivianos muchas veces quieren desconocer nuestros símbolos nacionales, que son signos de unidad, fraternidad, y amor entre todos; son, además, por principio y fin, medios integradores y enseñas sagradas que siempre han merecido respeto y consideración.
Que desde el año 2006 se haya decidido, tan solo por razones ideológicas sustentadas por el partido de gobierno, que Bolivia es “país plurinacional”, no atinge ni es atributo del amor y consideración de todos los bolivianos. Y el hecho de que sea utilizado hasta en el quehacer institucional del gobierno, no quiere decir que por ello los bolivianos hayamos renunciado o protestado de la condición de ser República de Bolivia. Además, así consta en el artículo 11 de la Constitución Política del Estado que está en plena vigencia.
Lo lamentable de haberse desconocido la bandera nacional en actuaciones cívicas es que un extraño emblema haya sido portado por niños que, de todos modos, tienen la condición de ser bolivianos, nacionalidad de la que están orgullosos y honran lo que es Patria.
Es muy importante que las autoridades o aquellos propiciadores del uso de un emblema ajeno a la mayoría de los bolivianos, se abstengan de hacerlo porque no es lo que inflama patriotismo y menos abraza a quienes amamos, honramos y respetamos la nación boliviana.
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