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Crecida y desborde fue histórica

Pilcomayo cambió territorio de la región del Gran Chaco

• El río más importante de la región, entre el 1 de enero y 6 de febrero, habría desbordado alrededor de 400 hectómetros cúbicos de agua


Crecida y desborde del río Pilcomayo.
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Por Inga Olmos

Tarija.- El representante del Sistema de Alerta Gran Chaco Proadapt, Luis María de la Cruz, confirmó lo que muchos de los habitantes de la ribera del Pilcomayo, posiblemente, no querían escuchar: el Pilcomayo cambió el territorio de la región.

Por ejemplo, en Formosa, específicamente en Sombrero Negro al noroeste de Juárez, una población de aproximada de 2.500 personas perdieron bajo el agua 35 mil hectáreas consecuencia del desborde del río, territorios destinados hasta hace muy poco a la ganadería y la apicultura.

“Esto significa un cambio en la geografía de la región. Donde se produjeron los desbordes y donde se están produciendo todavía situaciones de escurrimiento de agua, va a cambiar la posición de la gente frente a su territorio”, afirma Luis María de La Cruz, del equipo técnico de Gran Chaco Proadapt.

Esta afirmación trae a la memoria lo ocurrido en Formosa en el verano de 1983/84, cuando cambio la geografía en todo el oeste provincial, dando lugar a los bañados. Ahora, este cambio, puede que esté sucediendo también en Salta.

“Esto puede ocurrir en Salta también, porque si nosotros comparamos el caudal efectivo que entró y el efecto tremendo que provocó, podemos decir que cualquier creciente más o menos similar va a repetir esta situación, sin necesidad de que sean crecientes extraordinarias. Habrá que reconfigurar la forma en que se ocupa y usa el territorio en el Pilcomayo Salteño. Se observa que el río se queda en el mismo lugar, pero los desbordes van a ser mucho más regulares”, señala Luis María de la Cruz.

De acuerdo, con datos arrojados por la Unidad de Monitoreo y Centro de Datos en el documento “Evolución de las crecidas producidas en la cuenca alta del río Pilcomayo” entre el 1 de enero y 6 de febrero, el Pilcomayo habría desbordado alrededor de 400 hectómetros cúbicos de agua (hm3).

Para tener una idea son como cuatrocientas piscinas olímpicas de agua que se han desbordado, en el período del 1 de enero al 6 de febrero al que hay que sumar un nuevo pico similar que se ha presentado el 6 de marzo. A ello se suma la cantidad de sedimento acumulado en el recorrido que subió de 1 metro a 1,50 metros de altura disminuyendo la profundidad del lecho y acortando las barrancas.

“El derrame total para el período considerado fue en la estación Villa Montes de 2.180 hm3 y en la estación Misión La Paz de 1.764 hm3. Las causas de esta disminución pueden atribuirse a las ocupaciones de un cauce mayor y desbordes producidos aguas arriba de Misión la Paz (La Estrella, en margen derecha)” señala el documento por Claudio Laboranti y María Alejandra Cristanchi.

Esta reconfiguración del territorio de las poblaciones de la ribera del Pilcomayo incrementa aún más el desafío social de superación de la pobreza que ya tenía la región, especialmente de los pequeños productores y comunidades indígenas, ya que en muchos lugares deberán reconstruir sus sistemas productivos.

Otro reto no menor lo tienen los gobiernos locales que deberán acelerar procesos de construcción de Planes de Adaptación, movilizar y orientar inversiones hacia infraestructuras resilientes, entre otras acciones que permitan reducir el impacto de los eventos climáticos y aprovechar las oportunidades de la variabilidad climática en una región catalogada como la más vulnerable a los efectos climáticos.

“Existen muchas evidencias de que aquellas comunidades que estaban organizadas socialmente, productivamente y comercialmente, que contaban con medios de comunicación para recibir las alertas a tiempo, que estaban incluidas en procesos de adaptación al cambio climático incorporando prácticas más resilientes, fueron menos afectadas y cuentan con más elementos para recomenzar. Se requerirá sumar y articular muchos esfuerzos de múltiples actores para poder llegar con estas posibilidades a todas las poblaciones de este extenso territorio. Los que hacemos Gran Chaco Proadapt estamos comprometidos en este desafío”, comentó el coordinador General del programa trinacional para la adaptación al cambio climático, Mauricio Moresco.

La iniciativa Gran Chaco Proadapt tiene como objetivo la generación de una alianza trinacional, integrada por la sociedad civil organizada, el sector privado, los gobiernos locales y la inversión dirigida al desarrollo nacional e internacional para contribuir en la capacidad adaptativa y a una mayor resiliencia de pequeños productores del Gran Chaco Americano y de los grupos sociales más vulnerables frente a impactos derivados del cambio climático y la variabilidad climática. Gran Chaco Proadapt es ejecutado por Fundación Avina y cofinanciado por el Fondo Multilateral de Inversiones del Banco Interamericano de Desarrollo (FOMIN/BID) y el Fondo Nórdico de Desarrollo (FND).

 
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