Mientras el Cerro Rico de Potosí se hunde a diario 0.05 mm y se desplaza continuamente en coordenadas norte-este, anunciando una catástrofe de proporciones jamás experimentadas, continúa la explotación de sus veneros, riqueza que sobreviviría al derrumbe de nuestro ícono nacional.
Tanto para las instituciones estatales y privadas, cuanto para trabajadores, proletarios, cooperativistas y empresas que excavan sus faldas y más arriba de la cota 440, el posible derrumbe del Cerro Rico no es un secreto. Empero, debido a las fabulosas ganancias que producen la plata y otros minerales, esta verdad permanece oculta y amordazada en los socavones de la oscuridad.
Si ocurre, por desgracia, la caída de tan majestuoso Cerro, la culpa será de todos los bolivianos que hoy miramos displicentes el atentado del Siglo Veintiuno contra un monumento histórico, precolombino, colonial, republicano y de actualidad.
Escuchamos y leemos a la prensa potosina denunciar diariamente el acoso que sufre nuestro emblema nacional; escuchamos al Comité Cívico de Potosí lamentar la indiferencia del Estado, la neutralidad de COMIBOL y nos sobrecogemos al comprobar un silencio vergonzoso, cuando intereses privados, empresariales, cooperativistas y hasta políticos, sabiendo que el Cerro Rico de Potosí está condenado a muerte violenta por el saqueo de sus entrañas, no contribuyen a generar un plan de salvamento de extrema urgencia. Si muere el Cerro Rico de Potosí, morirán muchas expectativas económicas.
La continuidad del blasón nacional, reitero, no es cuestión sólo de potosinos. Compete a los cuatro puntos cardinales de nuestra Patria; importa a los ocho departamentos restantes y obliga a las instituciones de influencia económica, la Banca; a los ministerios del ramo y de Cultura, obliga a los líderes y caudillos políticos del oficialismo y de la oposición, pues, nuestra Historia quedaría trunca si desaparece este emblema de pertenencia nacional.
Tampoco están absueltas las organizaciones internacionales, que declararon al Cerro Rico y su hija, la ciudad de Potosí, Patrimonio mundial.
Interesa y motiva para que los bolivianos juntemos nuestras voces en una Gran Cruzada Nacional, para impedir que el Cerro Rico de Potosí se transforme en el horrendo hueco de la impunidad y el cinismo.
De nada valen teorías en sentido de que el Cerro Rico de Potosí sostuvo el andamiaje Colonial y que, por lo tanto, merece su desplome. Que se conozca, esta mole de plata, este triángulo perfecto, es una Waca prehispánica; es parte del Coloniaje; es la cúspide de la Independencia de Bolivia y jamás de los jamases, puede hollarse ni por venganza, ni por intereses económicos, ni ideológicos. ¡Salve, Oh Potosí! ¡Bolivia no te abandonará¡
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